Escribiendo en cristiano

06 mayo 2007

 

 

Entre el cielo y la tierra. Historias curiosas sobre el purgatorio

María Vallejo-Nágera

Entre el cielo y la tierra. Historias curiosas sobre el purgatorio
Editorial Planeta. Barcelona 2007. 318 págs.

 

 

La literatura de espectros goza de una muy arraigada tradición y devoción. En mi memoria de asiduo lector recuerdo por ejemplo los cuentos completos de fantasmas de Montague Rhodes James, publicados en España con el título de Corazones perdidos (Valdemar), una verdadera joya del género. O el poema The Apparition, de John Donne (que pueden encontrar en la ejemplar traducción que Purificación Ribes hizo para Cátedra de sus Canciones y sonetos). Pero sobre todo recuerdo el pasmo que en mí produjo Pedro Páramo, del mejicano Juan Rulfo. La llegada a Comala significa para todo lector consciente mucho más que un excelso planteamiento literario. Es el interrogante de la muerte y su más allá. El ser de las almas en su nueva y eterna realidad. Parece que no están, pero están…

Desde luego el ensayo de María Vallejo-Nágera (Madrid, 1964) es una indagación detectivesca de esa dimensión sobrenatural del hombre. Otra más, después de su espectacular historia de Albert Wensbourgh en Un mensajero en la noche (Belacqua y Ediciones B), o de esa menos conocida novela que es El castigo de los ángeles (Planeta). Ha perseguido las fuentes, los libros y los testimonios con pasión de escritora indomable, pero sobre todo con piedad de cristiana intachable. Lo que para otros no deja de ser un espectáculo más o menos trivializado y zumbón, para la autora de La nodriza (Ediciones B) es algo que va íntimamente unido a su fe religiosa y a la caridad con el prójimo (vivo o difunto). Es decir, chanza poca.

En el Madrid de 1807 don Joaquín Lorenzo Villanueva publicó un curioso libro que la templanza y el garbo literario de María Vallejo-Nágera hace que vuelva a visitar. Se trata del Kempis de los literatos, un texto impreso en la Imprenta Real, tan sugestivo como difícil de hallar. En él el autor -predicador de Su Majestad- nos recuerda la fatuidad de escribir por la fama o el fomento de la curiosidad de los vanos. “Serás más seguro, si escribes por necesidad, o con notoria utilidad, movido de caridad, acompañado de humildad y modestia”. Porque no otra es la manera con la que se trajina Vallejo-Nágera estos apuntes sobre las almas del purgatorio. Su libro está exento de espectáculo y va directo al núcleo central: el amor de Dios y las consecuencias eternas de la libertad del hombre.

Entre el cielo y la tierra es un volumen que todo escéptico debiera leer. Y más hoy, cuando el despotismo laicista -que no ilustrado- hace de la irreverencia o de la blasfemia un mérito canalla. María, perdóname, pero lo de menos es el libro. Lo que importa aquí es el horizonte espiritual que tu valentía es capaz de hacernos recordar. (El alma, digan lo que digan, no se encuentra a gusto a la intemperie de las avutardas). Hace falta tener redaños para hablar de apariciones, de santos y místicos, de oración y ayuno. ¡Por favor! ¿Qué pretendes? Al crítico literario lo pones en un brete. ¿Cómo hablar de estilo o estructura narrativa cuando uno se asoma al destino eterno de su alma? La congoja no es poca, como puedes comprender. Y esos testimonios que nos traes…

Decididamente, eres una escritora subversiva. Como diría Charles Moeller, te ha dado por escribir una literatura de la salvación, una literatura de la felicidad. Porque ese es el sustrato de toda tu obra. Con amor y con humor. Sí, en tu caso la literatura es también una gran indulgencia. Bastante purgatorio nos hacen pasar otros.


Guillermo Urbizu
guilleurbizu@hotmail.com

 

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