Libros

09 marzo 2007

 

 

 

Vía Crucis para niños (y no tan niños)

Guillermo Urbizu.

Editorial www.lulu.com. 2007. 64 páginas.

 

 

Este librito es para abismarnos en el amor divino, dejándonos llevar por la ternura y el dolor que atraviesan toda la historia del hombre, y que alcanzan su cumbre en el Gólgota. Ana Cristina Fernández-Giro.

 

 

Hay quien considera que la importancia de los libros estriba en la cantidad de sus páginas o en la fama de su autor. Nada más lejos de la realidad. El Vía Crucis para niños que ha escrito Guillermo Urbizu nos lo demuestra. Y verdaderamente que no es una obra escrita sólo para niños, o exclusivamente para leer durante la Semana Santa.

 

Este librito es para releer durante cualquier época del año. Para ir abismándonos en el amor divino, dejándonos llevar por la ternura y el dolor que atraviesan toda la historia del hombre, y que alcanzan su cumbre en aquel montículo de eterno perdón -el don más perfecto- llamado Gólgota. En efecto, “no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

 

Pero en nuestra oración de niños cada uno de nosotros puede ir descubriendo la fisura por la que nos llega esa Luz infinita que es la Resurrección de Cristo. Y para acompañar ese rato de intimidad con Jesús, te aconsejo, niño lector, que te sirvas de este magnífico texto. Está escrito con el alma, y se nota. Está lleno de experiencia personal, de vida interior que nos contagia su piedad sencilla.

 

Al leerlo el niño lector se siente muy cercano a esos otros niños de ficción (Benjamín y Cayo) que nos ayudan a aproximarnos con un poquito más de valentía al Cuerpo de Cristo. Hoy los niños (y no tan niños) debemos aprender a dar la cara más decididamente por el Maestro, por nuestro Jesús, que sigue sangrando y sufriendo por cada pecado, por cada desobediencia o trastada. Nuestro consuelo le importa mucho.

 

Vía Crucis para niños (y no tan niños), de  Guillermo Urbizu es un libro de amor. Y cuando el amor es verdadero, se hace ameno y necesario, todas las palabras nos parecen pocas. Porque además de toda su faceta espiritual estamos ante un texto muy bien escrito. Un pequeño gran libro que merece ser tenido en cuenta.

 

ANA CRISTINA FERNÁNDEZ-GIRO

 

 

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