Glosario personalista

22 julio 2009

 

 

 

Coordinador: Pablo Prieto

 

En esta Sección de DARFRUTO proponemos una breve descripción o comentario sobre conceptos clave en el mundo de las relaciones interpersonales, haciendo hincapié en los aspectos estéticos.

En concreto deseamos desarrollar los siguientes ámbitos, destacando su profunda interconexión:

A)   CONCEPTOS ÉTICOS y ESTÉTICOS fundamentales: felicidad, contemplación, valor, arte, virtud, conciencia, etc.

B)   Análisis de RELACIONES INTERPERSONALES: amistad, encuentro, hogar, convivencia, noviazgo, honestidad, atractivo, pureza, etc.

C)  Teoría de LA CORPOREIDAD HUMANA: gesto, figura, apariencia, rostro, mirada, desnudez, edad, sonrisa, tacto, etc.

D)  Antropología de la MUJER: su vocación, talento e imagen; perspectiva femenina de la cultura actual;

C)  Cuestiones relativas al TONO HUMANO: elegancia, estilo, finura, visita, arreglo, vestido, decoración, limpieza, comida, etc.

E)   Imagen de la persona en el MUNDO AUDIOVISUAL: cine, fotografía, publicidad, moda, diseño, cosmética, etc. Tratamos esta temática en cuanto influye en la vida ordinaria y la refleja.

 

 Para profundizar en estos temas puede consultarse la

BIBLIOGRAFÍA de la Sección

 

Muchos de estos artículos, en permanente crecimiento y revisión, son resumen o glosa de los recogidos en la sección Estética de la vida cotidiana.

 

 

 (Versión 22/07/09)

 

 

acontecimiento

ágape

ambiente

ámbito

amistad complementaria

amistad

amor de amistad o íntimo

amor

arreglo personal

arte

artes de la intimidad

bellas artes

belleza integral

benevolencia

caracteres sexuales secundarios

complementariedad

comunión de personas

concreto

contemplación

corazón

cosa

cuerpo

cultura

diálogo

encarnado

encuentro

esteticismo

familia

 

género

gesto

hogar

honestas

inhabitación

inspiración

intimidad

laicismo

lenguaje del cuerpo

libertad

lirismo

maternidad espiritual

mujer

naturalismo

original

persona

personalismo

Posmodernidad

preservativo

profetismo inmanente

sexo

sexuado

significado esponsal

sociologismo

tareas domésticas

unidualidad o unidad de dos

valor

verdad

vestido

 

 

 

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acontecimiento: Manifestación en el espacio y el tiempo de una realidad espiritual. El principal acontecimiento y fuente de todos los demás es la vida de la persona. Frente a ella no cabe una actitud éticamente neutra: es necesario tomar partido asistiendo o desistiendo. Asistir y acontecer son conceptos correlativos. La trama de los acontecimientos es la historia, tiempo con sentido humano. Entre las cosas inanimadas no hay historia sino “sucesos” o “eventos”. Sólo el hombre es histórico.

ágape: (del lat. «agápe», del gr. «agápë», amor). Amor desinteresado, que no busca el propio provecho sino el bien del prójimo. En este sentido coincide con lo que llamamos benevolencia, y también amor donal u oblativo. Se opone a eros en cuanto éste implica deseo, necesidad y posesión. ■  El contenido específico de esta palabra, sin embargo, hay que buscarlo en el contexto bíblico y cristiano. A la luz del designo salvador de Dios, En efecto, el ágape no se contrapone al eros, como si el primero fuera amor cristiano y el segundo amor pagano. Por el contrario, ambas formas se dan en Dios y se manifiestan en su plan redentor sobre los hombres. Cfr Deus cáritas est n. 9-15.

ambiente: Experiencia común de un ámbito. El ambiente se vive como un ensanchamiento de la existencia individual que brota de la verdad dicha y escuchada, compartida. Para que surja no basta la conjunción de ciertos factores psicológicos, sino que es necesario abrirse a la novedad inagotable del prójimo, y en esa misma medida el ambiente no se puede programar. Cualquier forma de mentira puede pervertirlo, convirtiéndolo en pantalla del anonimato y la complicidad.

ámbito: (De ambio, andar alrededor, dar la vuelta, rodear). Espacio moral donde el hombre puede desenvolverse y desplegar libremente sus capacidades, es decir, ser él mismo. El prototipo de ámbito, que funda todos los demás, es el doméstico, cuyo símbolo es la casa o lugar material donde la familia hace la vida. Es en la casa, en efecto, donde la persona principalmente está, se mueve, respira, con independencia de cualquier objetivo práctico. Lo cual quiere decir que el ámbito nace de la comunión interpersonal, pues moverse significa para el hombre sintetizar amorosamente el espacio y el tiempo, unirlos en el corazón. Es propio del amor hacer sitio y tomarse tiempo, o lo que es lo mismo, fundar ámbitos.

amistad complementaria y amor de complementariedad: Son dos realidades diferentes aunque relacionadas. La amistad o trato complementario es el que mantienen varón y mujer contando con la condición sexuada pero no en función de ella, que es lo que sucede en el amor erótico. Partiendo de la conciencia de su mutua complementariedad es posible, en efecto, que hombre y mujer sean simplemente amigos, incluso muy amigos, sin ser novios. Así sucede en muchos ámbitos, donde la apertura recíproca ensancha y ahonda la convivencia: hermanos, compañeros de estudio o trabajo, pandilla, asociación, deporte, etc. Esta valiosa forma de amistad, que conlleva respeto y fidelidad al propio estado y vocación, se distingue netamente del amor de complementariedad, que es el propiamente erótico o esponsal. Este es el que se establece no sólo contando-con la complementariedad, sino en-función-de ella. Surge entonces una relación radicalmente nueva, con un estatuto ético y estético diverso, en el que las palabras y los gestos ordinarios quedan transfigurados. La finura del amor consiste precisamente en captar tales matices y ser fiel a sus exigencias.  ~  V. también: amor, amor de amistad, benevolencia, complementariedad, unidualidad.

amistad: Trato de afecto y confianza recíprocos entre dos personas, del mismo o distinto sexo, fundado en un valor compartido: un mismo ideal, una afición, un proyecto o un compromiso común. Esta comunión en lo valioso da lugar a cierta inhabitación recíproca que ensancha la perspectiva vital y les permite ver el uno por los ojos del otro. A este propósito los clásicos llaman al amigo un alter idem (Cicerón) o hablan de dos cuerpos en una sola alma (Gregorio Nacianceno). El mutuo entendimiento del que nace la amistad es una experiencia contemplativa, y en esa medida no puede programarse, aunque sí propiciarse mediante las virtudes y, una vez nacida, sostenerse mediante la sinceridad, la lealtad y la pureza de corazón. La amistad se configura como un diálogo incesante en que la ausencia, no sólo no lo interrumpe, sino que lo purifica y ahonda, y lo mismo cabe decir de las eventuales crisis, tensiones y desgracias. Según el famoso dicho de Cicerón, amicus certus in re incerta cernitur (el amigo cierto se prueba en la hora incierta).  ~  Esta noción de amistad hay que distinguirla cuidadosamente del concepto clásico, mucho más amplio, de amor amicitiae o amor íntimo o de amistad, que comprende tres especies: a) la amistad propiamente dicha, que acabamos de describir, b) el amor erótico o esponsal, que se establece en función del significado esponsal del cuerpo; c) el amor paterno-filial.  ~  V. también: amor, amor de amistad, benevolencia, amistad complementaria.

amor de amistad o íntimo:  Forma de amor caracterizada por la correspondencia recíproca (redamatio) y la consiguiente unión afectiva, signo y fruto del don de sí personal. En este sentido amplio el amor de amistad comprende tres especies: a) amor esponsal o erótico, que es el paradigma; b) amor amistoso o amistad stricto sensu; c) amor paterno-filial. ~  V. también: amor, benevolencia.

amor: Tendencia a la plenitud existencial y a la felicidad inscrita en el corazón humano, que se realiza en la práctica mediante la aceptación complacida de la existencia del otro. Vocación común a todo hombre, el amor se percibe como sentido de la vida, que compromete todas sus dimensiones: lo corporal, lo psíquico, lo espiritual y lo social. En su estructura íntima se distinguen dos intenciones complementarias: benevolente y unitiva:  ~  a) Intención benevolente: es la que mueve a querer a alguien por sí mismo, por ser quien es, y no por sus méritos o cualidades. La benevolencia procura el bien del prójimo desinteresadamente y no por la satisfacción subjetiva que ello pueda reportar. No requiere por tanto la correspondencia de la persona amada (redamare), la cual es tratada en tercera persona (como un él o un otro) y no todavía en segunda (un ), como sucede en el amor unitivo o íntimo. Ejemplo de amor benevolente es el buen samaritano de la parábola evangélica (Lc 10, 25-37). En el cristianismo el amor de benevolencia adquiere la forma característica que se conoce con el nombre de ágape.  ~  b) Intención unitiva: La que lleva a la compenetración espiritual en el afecto con la persona amada, que da lugar a cierta inhabitación intencional por la que los que se quieren se son morada el uno para el otro. La tendencia unitiva caracteriza el amor íntimo, también llamado de amistad, cuya nota distintiva es la reciprocidad. Paradigma de amor unitivo es el erótico o esponsal, que une a varón y mujer en función de su condición sexuada. No obstante, la tendencia unitiva es inherente a todo amor verdadero, aunque se despliega según la naturaleza propia de cada relación, por ejemplo entre amigos la unión no es en función de la sexualidad sino de otros valores. A diferencia del amor benevolente, en el unitivo desempeñan un papel imprescindible la belleza, la fiesta, el juego y el arte y el drama. ~  V. también: amor de amistad, benevolencia, intimidad, contemplación, inhabitación, amistad, amistad complementaria.

arreglo personal: Conjunto de operaciones, instrumentos y usos con que cada persona, especialmente la mujer, asume su aspecto y lo dispone para la convivencia. Para este fin no vale cualquier adorno arbitrario, por bello que sea: es necesario antes “leer” en la propia fisonomía aquellos rasgos que mejor expresan la intimidad o verdad interior, para luego acentuarlos culturalmente. La primera “lectura” del cuerpo es, obviamente, su condición sexuada, de ahí que arreglarse sea ante todo realzar la feminidad o masculinidad de la propia persona. En el arreglo masculino predominan los valores de comodidad y gravedad, y en el femenino la variedad y la gracia. Sobre este fondo se interpretan y modulan los rasgos más particulares, como complexión, tipo, facciones y gesto: el arreglo cualifica lo que el cuerpo especifica. Se trata por tanto de una auténtica respuesta artística a aquello que la naturaleza insinúa y el sujeto capta con mayor o menor sensibilidad. En la medida que se logra, vestido, maquillaje y complementos se in-corporan a la persona y se compenetran con ella: sólo entonces, cuando brota de dentro, podemos decir que hay verdadero arreglo.  ~  Ver artículo Aspecto y presencia personal, y también: arte, belleza integral, caracteres sexuales secundarios, complementariedad, cuerpo, esteticismo, honestas, mujer.

arte: Del latín ars, que designa toda destreza o habilidad que se atiene a las leyes de un oficio (arte del orador, del alfarero, del soldado, del jurista, del geómetra, etc.). La tradición aristotélica lo define como “disposición racional para la producción” (recta ratio factibilium), es decir, el “saber-cómo” o conocimiento práctico mediante el cual el hombre transforma el mundo a su propia imagen. Este ars se aproxima a lo que actualmente entendemos por “técnica”, palabra que proviene del griego tékne que significa sustancialmente lo mismo que el ars latino. En la antigüedad ars y tékne se traducían entre sí con facilidad, y esta equiparación perduró hasta la Edad Moderna. Paralelamente a este ars/tékne convive durante siglos la estética platónica, que liga la contemplación con la experiencia amorosa. El eros platónico, en efecto, es aquella pasión despertada en el alma por la contemplación de la belleza, que impulsa tanto a la superación moral como a la creación poética. Inspirada por esta conmoción amorosa el alma se encuentra como fuera de sí (éxtasis), endiosada (entusiasmo), arrebatada más allá de este mundo caduco y efímero, donde reinan las apariencias. Enlazando ambas tradiciones, la aristotélica del ars/tékne y la platónica de la contemplación/inspiración, surge en el siglo XVIII la idea de arte quenos es familiar, y que podríamos definir como aquella actividad práctica cuyo principio interno es la contemplación de la belleza descubierta y experimentada en la misma ejecución de la obra. La inspiración viene así a informar todo el proceso desde dentro: suscitándolo, conduciéndolo y culminándolo mediante una suerte de “libre necesidad”.  Ver artículo Arte y vida cotidiana, y también: belleza integral, bellas artes, esteticismo, honestas.

artes de la intimidad: Son aquellas en que lo femenino se revela como paradigma de lo humano: conversar, acoger, preparar, cuidar, arreglar, adornar etc. También el varón, como es lógico, tiene su modo propio de desempeñarlas, específicamente masculino. Sin embargo es la mujer quien desarrolla todos sus matices y desvela sus últimos significados. ~  V. también: arte, belleza integral.

benevolencia: Forma de amor que se caracteriza por buscar desinteresadamente el bien del amado. Se manifiesta en el sacrificio, la abnegación y el don de sí. En términos generales coincide con lo que la tradición cristiana llama cáritas o dilectio. Una descripción de este amor es la que realiza san Pablo en su célebre “himno a la caridad”: «La caridad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra por la injusticia, se complace con la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.» (1 Cor 13, 4-7). ~ A diferencia del amor de amistad o íntimo, la benevolencia no exige de suyo reciprocidad ni tiende a la unión.

bellas artes: Concepto surgido en el XVIII (Batteux, 1747) y que persiste anacrónicamente hoy en la enseñanza superior. Basándose en la oposición ilustrada entre utilidad y belleza, aleja el arte de la vida corriente y lo relega al olimpo de las artes plásticas, que son propuestas como paradigma. Este afán purista fue nota común en los ismos de comienzos del XX. El mundo audiovisual, donde lo artístico, lo técnico y lo económico son indisociables y cuyo lenguaje se distingue netamente del arte plástico, ha vuelto desfasada la idea de bellas artes.  ~  V. también: arte, belleza integral, esteticismo.

belleza integral: Aquella forma de belleza específicamente humana que proviene de integrar lo espiritual y lo corporal, y cuyo resultado nunca es un producto artificial sino una presencia personal. Esta integración tiende de suyo a realizarse artísticamente, mediante técnicas, habilidades y recursos que le son propios, pero la realidad a que da lugar nunca puede llamarse en rigor "obra de arte", pues no es algo, sino alguien: belleza con rostro, con biografía; belleza que sabe y responde de sí. Ver artículo Belleza integral y también: complementariedad, cuerpo, honestas, mujer.

complementariedad: Cualidad propia de la condición sexuada del hombre, en virtud la cual cada persona se encuentra ordenada a la de sexo opuesto, y sólo logra su plena realización asumiendo, valorando y promocionando tanto la diferencia como la igualdad. El paradigma de esta complementariedad física, psíquica y espiritual se da en el matrimonio, pero no se limita a él, sino que impregna todos los ámbitos de la cultura y confiere a la convivencia social un clima de respeto y admiración entre hombres y mujeres. Para más detalle ver el artículo Complementariedad y convivencia y también: amistad complementaria y amor de complementariedad, caracteres sexuales secundarios, cuerpo, sexo, unidualidad.

comunión de personas: Aquella aquella unión efectiva y afectiva que resulta de darse y recibirse por amor un determinado grupo de personas, a través del el diálogo, el servicio mutuo y el intercambio de bienes. Constituye como el horizonte al que tiende toda relación humana auténtica, aunque aparentemente no tenga que ver con la familia ni la amistad, por ejemplo la relación entre colegas de profesión o compañeros de universidad. Incluso entonces, si se mira a las personas como lo que son, el corazón tiende a rebasar el puro interés pragmático para llegar a la amistad, el servicio, el compromiso. Hay así diversos tipos de comunión de personas, según sea la cultura que se comparte y la intensidad con que se vive. La más perfecta, de todas, sin embargo, y como su paradigma es la familia (al menos en un plano puramente humano). No quiere decir, obviamente, que en toda familia reine la concordia: por desgracia, como sabemos, ésta se echa en falta tantas veces; significa más bien que los vínculos que se dan en la familia presentan un arraigo natural y un calado psicológico que los hace únicos.

concreto: De concretum, participio de concresco, que significa crecimiento orgánico de un ser vivo, por ejemplo el árbol. Lo concreto por antonomasia sería así el fruto, en el cual el árbol se condensa y culmina. Análogamente el hombre se concreta en su corporeidad y en su conducta externa, en los cuales se encarna, se da a los demás y despliega su espíritu en el espacio y el tiempo. Importa mucho distinguir lo concreto (que alude al ámbito de lo personal, lo existencial, lo vivo) de lo práctico (que representa el mundo de los medios: lo instrumental, lo útil, lo económico). La reducción de lo concreto a lo práctico, y la hipertrofia de esto último, es la nota distintiva del pragmatismo contemporáneo.

contemplación: Actividad humana en que la verdad se revela como belleza. Por referirse a la verdad, la contemplación es, por un lado, asunto del intelecto, y así lo entiende la filosofía clásica al definirla como simplex intuitus veritatis, mirada directa a la verdad, sin mediación de razonamiento o discurso alguno. Por otro lado , como vivencia que es, la contemplación expresa y acentúa la unidad de cuerpo y espíritu que es la persona, unidad que la tradición judeocristiana denomina ‘corazón’. En este sentido la contemplación es ante todo incumbencia del corazón: esa bodega íntima donde el saber se torna sabor, donde lo inteligible se vive como gozo, fiesta, deleite. “Noticia sabrosa” llaman a la contemplación los místicos. En ella el hombre pregusta, siquiera fugazmente, la plenitud a que ha sido llamado, atisba el sentido último de su existencia, preludia, en una palabra, la felicidad. Ver artículo Contemplación y vida cotidiana.

corazón: En la tradición cristiana de occidente el corazón simboliza la intimidad de la persona y su tensión dramática, que acontece de tres modos simultáneos: darse por el amor, conocerse por el diálogo, e integrarse por las virtudes. Esta noción de corazón-intimidad es mucho más rigurosa y fina que la de corazón-afectividad o “conjunto de estados anímicos”, muy cargada de psicologismo naturalista, y que predomina en el mundo contemporáneo. El corazón-afectividad o noción débil envuelve cierto menosprecio hacia el modo femenino de entender y querer: integrador, concreto, personalista y existencial. Porque el auténtico corazón no es propiamente la afectividad sino la intimidad, siendo la intimidad el sentido de la afectividad: su verdad, su lógica, su fin. Ello implica reconocer en los sentimientos cierta “transparencia”, fundada en la unión substancial (córpore et ánima unus), por la cual las realidades más netamente espirituales comparecen sensiblemente: la vocación, la gracia, la fe, el compromiso, el pecado. Es pues, el órgano del sentido, con el que se alcanzan niveles de verdad inaccesibles a la razón discursiva. Y más allá de los conceptos, el corazón alberga ante todo a las personas mismas que se aman, constituyéndose en morada primordial, y en lugar de encuentro y alianza.  ~  V. también: amor, contemplación, cuerpo, inhabitaciónintimidad.

cosa: De tan general, la palabra cosa apenas significa nada, sin embargo desde Kant adquiere enorme calado personalista al proponerla como lo opuesto a persona. A diferencia de la cosa, en efecto, la persona es fin en sí misma y por tanto jamás pueda ser usada como instrumento. Hay que tenerlo en cuenta en nuestra civilización utilitarista, donde las cosas tienden a prevalecer sobre las personas, y las personas a ser tratadas como cosas.

cuerpo: Símbolo real de la persona o palabra total con que cada cual se conoce, se expresa, se sitúa en el mundo y lo transforma. Se da únicamente en dos formas, irreductibles y complementarias: varón y mujer. La peculiar compenetración entre cuerpo y espíritu, inexistente en los animales, confiere al cuerpo humano dignidad personal y lo dota de una plasticidad expresiva única. El hombre es persona corporal, o lo que es lo mismo, es y se hace persona según el cuerpo, lo que implica una ineludible tarea pedagógica, ética y estética: si el cuerpo no se humaniza mediante las virtudes y el arte, es la persona misma quien se degrada.  ~  Además de palabra, el cuerpo es en sí mismo un lenguaje natural del cual son prolongación cultural todos los demás. Hay, pues, en el cuerpo una significación originaria e inalterable, que no depende de culturas, épocas o creencias. Según ella, el hombre se hace visible en el mundo como un ser llamado a la comunión interpersonal mediante el don amoroso de sí, lo que se traduce en una configuración morfológica y fisiológica típicamente humana (bipedismo, frontalidad, rostro, mano, cutis, etc.). Esta vocación al amor inherente a la corporeidad humana es lo que se conoce con el nombre de significado esponsal. El cuerpo, en efecto, no sólo representa a la persona sino sobre todo la dice, y la dice amorosamente, pues hace a la persona susceptible de darse. Toda verdadera presencia corporal incoa cierto don de sí, que culmina en la entrega amorosa según el cuerpo, como sucede en el matrimonio, (y análogamente en el celibato y el martirio). No obstante, la capacidad comunicativa del cuerpo es limitada pues depende, entre otras cosas, de las opciones libres del individuo, que pueden tornarlo opaco y alienante.  ~ V. también: belleza integral, caracteres sexuales secundarios, complementariedad, mujer.

cultura:. (De colo, cultivo de la tierra). Acción y efecto de cultivarse, labranza que cada hombre hace de su propia humanidad. Inspirada en el símil agrícola, esta pista etimológica nos aclara la esencia de la cultura mucho más que la definición que suelen dar los diccionarios: “conjunto de conocimientos de una persona o un país”. Se trata por tanto de una cualidad inmanente de la persona, una reforma o mudanza hacia y desde dentro, más que un cúmulo de apariencias hacia fuera, (como denota la expresión “barniz cultural”). Y esta transformación, que tiene lugar al contacto con las artes, el estudio, el deporte, etc., es verdaderamente interior en la medida que compromete éticamente a la persona, es decir, si implica cierta conversión del corazón. Pues el mero consumo y acumulación de los objetos tenidos socialmente por “culturales” (libros, películas, conciertos, exposiciones) no proporciona automáticamente la cultura, sino que es más bien fuente de desorientación y hastío. Para ser auténtica la cultura deba abrirse necesariamente al diálogo y al servicio. Como mejor me cultivo, en efecto, es en el trato con los demás: la cultura florece en el encuentro, y sus manifestaciones son tanto más auténticas cuanto más se orientan a él.

diálogo: Comunicación específicamente humana, inexistente entre animales, por la cual las personas se tratan como tales: no por lo que tienen, pueden o saben, sino por ser quienes son. Por eso es comunicación con rostro, que da la cara, responsable. Las conversaciones descomprometidas, por ejemplo un chat anónimo, más que diálogo son mero intercambio de datos. Porque en el auténtico diálogo los interlocutores son el uno para el otro un , y dan lugar al nosotros. El diálogo por consiguiente es primariamente entre dos, aunque pueden entrecruzarse muchos en una conversación múltiple: cuando esto ocurre tiene lugar la auténtica convivencia, en la cual se cifra la sustancia de la vida.

encarnar, encarnado: Encarnado significa que el hombre no sólo tiene cuerpo sino que lo vive: puede (e ineludiblemente debe) decidir sobre su corporeidad: no sobre tenerla, pero sí sobre interpretarla, humanizarla, asumirla, expresarla. En este sentido podemos afirmar que en el hombre la corporeidad es infinitamente más intensa que en cualquier animal, lo cual se demuestra por la finura de su tacto y por su cutis.  ~  Esta realidad antropológica se hace especialmente manifiesta a la luz del misterio cristiano, cuyo centro es precisamente la Encarnación, misterio que se opone frontalmente a la tradición dualista que va desde Platón hasta el racionalismo cartesiano. ~ La noción bíblica de carne, que es la usada por san Pablo, tiene poco que ver con la griega-platónica, lo cual ha originado notables confusiones en el concepto cristiano de cuerpo, y por tanto en la moral sexual. Más que una parte del hombre, la palabra carne significa en la Biblia tres cosas: a) concreción humana; b) estado de debilidad y limitación; c) aptitud para ser salvado: la carne es el quicio de la salvación, decía Tertuliano en el siglo III. ~  V. también: cuerpo.

encuentro: Se llama así a cualquier experiencia en que una persona se abre intencionalmente a otra, o bien a realidades no personales pero revestidas de significado espiritual, como sucede en el arte. Apertura intencional quiere decir que la intimidad interviene de algún modo: expresándose, compartiéndose, enriqueciéndose. Todo encuentro encierra un diálogo incoado y conduce a él. No hay encuentro, por ejemplo, en la simple proximidad física, y apenas lo hay en la conversación trivial, o en el trato pragmático y anodino tan frecuente en ámbitos cotidianos como oficinas, negocios, medios de transporte, etc. De hecho el encuentro admite muchos grados y calidades en función de la categoría humana del individuo y su sensibilidad ética y estética.  ~  Las dos condiciones del encuentro son admiración y libertad: A) Admiración quiere decir abrirse espiritualmente a la verdad de un objeto, y para ello tomar distancia y adoptar postura frente a él. La admiración supera la pregunta pragmática (¿para qué sirve?) para alcanzar la pregunta existencial (¿qué significa? ¿qué quiere decir?). B) Libertad quiere decir toparse con las cosas desde sí mismo, desde el propio señorío de quien sabe y dispone de sí, y no desde los dictados de la necesidad práctica, el provecho económico, el apetito sexual, la dependencia afectiva, etc., ataduras todas que embotan el corazón.

esteticismo: Actitud egocéntrica respecto a la belleza, que reduce la contemplación a puro disfrute subjetivo y convierte su objeto en simple instrumento para alcanzar el placer estético. Muy extendido en la elite artística actual, el esteticismo cosifica la belleza y conduce al menosprecio sexista de la mujer, hoy comúnmente aceptado so pretexto de cultura  Ver artículo El esteticismo decadente, y también: arte, belleza integral, honestas, mujer.

familia: Forma primaria de comunión de personas y paradigma de todas las demás, caracterizada por el principio de aceptación incondicional, que exige valorar a cada miembro por sí mismo, no por lo que puede, tiene, hace o sabe. La familia funciona como un todo orgánico o persona total, con su historia peculiar, su estilo, sus talentos. Considerada desde el punto de vista existencial y concreto la familia recibe el nombre de hogar. Empleando el vocablo en plural, “familias” o "modelos de familia", algunas autoridades pretenden equiparar, multitud de formas de convivencia humana que no llegan a ser familia, o lo son de modo incipiente, incompleto, e incluso degradado y fraudulento: uniones de hecho, concubinato, etc.  ~  V. también: hogar.

género: Tecnicismo sociológico tomado del inglés (gender) para designar cada uno de los roles que la sociedad asigna al varón y la mujer. Además de su valor científico, el concepto de género posee una fuerte carga ideológica que proviene del contexto en que se formuló, que es el feminismo igualitarista radical de los años 60. Estas connotaciones las resume un reciente documento de la Iglesia: “La ideología del género es el intento de presentar el mismo género sexual -masculino-femenino- como un producto meramente cultural. Es un modo propuesto tanto por los grupos de presión homosexuales como por un cierto feminismo radical. El modo de propagarlo exige una consideración de la sexualidad como algo ajeno a su identidad personal. De este modo, la liberación de la mujer consistiría en un ideal de vida separado de los significados de su sexualidad que se entenderían como un peso esclavizante. La sociedad ideal debería entonces conducir a una indiferenciación sexual para que cada persona modelara su propia sexualidad a su gusto. En el caso de un cierto feminismo, la relación hombre-mujer se llega a presentar como una especie de lucha de sexos en una dialéctica de confrontación. (…) La confrontación de sexos ha producido también un debilitamiento de la complementariedad hombre-mujer y se ha perdido la dirección para encontrar su necesario equilibrio.” (La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad, Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, 27 de abril de 2001, n.34.) ~  V. también: complementariedad, cuerpo, mujer, unidualidad.

gesto: Pronunciación de aquella palabra total que es el propio cuerpo, mediante la cual la persona se dice a sí misma. Con el gesto nos hacemos al momento y lugar y nos situamos, física y moralmente, en el espacio y el tiempo, proyectando en ellos nuestra humanidad. Mediante el gesto la persona vive los acontecimientos y los subjetiviza, concediéndoles un rostro humano.  ~  V. también: cuerpo, encarnar.

hogar: Forma de vida propia de la familia, su bien común y su revelación. Esta vida se manifiesta como un bullir incesante: el hogar palpita en cada uno de sus miembros, crece y evoluciona con ellos, asimila las diferencias mediante el diálogo, se adapta a los avatares de cada vida que aquí se entrelaza, comparte alegrías y penas orientándolas al fin común, etc. En una palabra, el hogar es la encarnación de la familia, el lugar donde ella se realiza históricamente y se concreta (de concresco, crecimiento orgánico). ~  V. también: familia, tareas domésticas.

honestas:   Vocablo latino con que los clásicos aludían, de modo genérico, a la belleza integral de la persona, y que por eso mismo no puede traducirse adecuadamente con la palabra castellana ‘honestidad’. Vaciada de su contenido estético genuino, la "honestidad" se ha reducido a dos estrechas acepciones. La primera se debe al influjo del ‘honesty’ inglés y equivale básicamente a ‘honradez’; y la segunda remite vagamente a esa periferia de la moral sexual donde también encontramos a la modestia, la decencia, el decoro o el pudor. Ver artículo El eclipse de la honestidad, y también: belleza integral, caracteres sexuales secundarios, complementariedad, cuerpo, mujer.

inhabitación: Fenómeno por el cual los que se aman viven en cierto modo el uno en el otro (¡qué alegría vivir sintiéndose vivido!, dice Pedro Salinas). Esta inmanencia recíproca, expresión de la espiritualidad del cuerpo humano, ilumina realidades culturales como la vivienda, los espacios urbanos, la liturgia, las artes plásticas, fotográficas y dramáticas etc., pues reclama que todos los elementos sensibles expresen y fomenten la comunicación personal, superando todo utilitarismo. En la familia, la inhabitación mutua de sus integrantes se simboliza mediante la casa material y las faenas domésticas. ~  V. también: intimidad.

inspiración: La inspiración es aquella experiencia contemplativa que informa desde dentro una labor técnica, de tal modo que la verdad que se entrevé se afina y se aclara en la conciencia en el curso de la ejecución técnica. Esta belleza, o lo que es lo mismo, esta verdad percibida de modo intuitivo y sabroso, se refiere siempre al universo personal: el amor erótico, la familia, Dios… Vivido contemplativamente el trabajo se convierte así respuesta a lo que el amor revela y don a quienes él nos une.

intimidad: La intimidad consiste en el ejercicio de la libertad radical por la cual el hombre se hace fiel a sí mismo, al tiempo que se descubre inagotable, inabarcable, irreductible a las cosas. Aquí estriba la esencia de la autoestima, que no es otra cosa que el recto amor de sí, premisa y fundamento de todos los demás amores. La intimidad representa, pues, la distancia irreductible entre lo que se es y lo se aparenta pues, a diferencia del animal, el hombre nunca está completamente “dado”. Esta inadecuación entre ser y aparecer, entre dentro y fuera, es el fundamento antropológico del pudor, el arreglo, el vestido, la elegancia. Paradójicamente tal distancia exige que el hombre tenga que actuar si quiere ser auténtico, que deba interpretar el papel de sí mismo, hacer de sí. Ahora bien, no vale cualquier papel: tiene que ser aquel que la persona deduce de su propia intimidad mediante tres operaciones simultáneas: A) tomarse, adueñarse de sí mediante las virtudes y el temple moral; B) confrontarse con los demás mediante el diálogo sincero; y C) inventarse el personaje que le cuadra en función de la escena social, eligiendo en todo momento la mejor versión de sí mismo: en esta autoelección estriba, precisamente, la elegancia, que proviene de elígere, elegir.  ~  V. artículo Intimidad, privacidad, identidad y también: amor de amistad, corazón, belleza integral, cuerpo, esteticismo.

laicismo: Ideología que lleva gradualmente, de forma más o menos consciente, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública.

lenguaje del cuerpo y cuerpo como lenguaje: El lenguaje del cuerpo es el que se expresa a través de los gestos, mientras que el cuerpo como lenguaje es la persona misma, que se da a conocer, se “pronuncia”, de modos diversos, no sólo por el gesto, también por la simple presencia, la fisonomía, y otros muchos modos. La diferencia estriba en que, mientras el lenguaje del cuerpo transmite mensajes muy variados, el cuerpo como lenguaje siempre comunica el mismo: la persona concreta en su incesante novedad. Y por ser ésta última inagotable el cuerpo la dice continuamente, como la fuente dice a su torrente, aunque con matices y acentos distintos. ~ La confusión entre lenguaje del cuerpo y cuerpo como lenguaje acarrea graves consecuencias, sobre todo en el terreno de la sexualidad. Una cosa es el significado que los amantes quieran atribuir, subjetiva y privadamente, a sus relaciones (lenguaje del cuerpo), y otra lo que objetivamente significan tales relaciones (cuerpo como lenguaje); el contenido de lo primero son ideas, pensamientos y sentimientos, lo segundo en cambio son las personas mismas que se dan y reciben, o fingen hacerlo, que es lo que sucede cuando no están casados. ~ ~  V. también: caracteres sexuales secundarios, complementariedad, cuerpo, honestas, sexo.

lirismo: Hondura y delicadeza en las relaciones personales, que se distingue netamente de la cursilería y el afeminamiento. Es una atmósfera en la cual los sentimientos se saben leer y valorar, o lo que es lo mismo, cuando las personas se tratan como tales. Lo opuesto al lirismo es el prosaísmo, rasgo característico del pragmatismo moderno. ~  V. también: belleza integral.

libertad: Fuerza de crecimiento y maduración del hombre que radica en su capacidad de asentir a la verdad, creer en la bondad y celebrar la belleza. Esta libertad esencial o interior, que también puede llamarse libertad-para, se distingue de la libertad-de o exterior, que consiste en la posibilidad de elegir entre muchas opciones haciendo abstracción de su valor ético, como en un supermercado. Esta libertad-de o externa es característica de la vida política y constituye el requisito para que se desarrolle plenamente la otra, la libertad-para o interior, a la cual está supeditada.  ~  Ver artículo: El árbol de la libertad.

maternidad espiritual: Aquella forma de amor que capta la miseria y debilidad del prójimo, y se hace cargo de ella mediante un servicio personal y constante. Es una cierta maternidad porque consiste en cuidar a las personas interiorizándolas progresivamente, como gestándolas para que nazcan de nuevo. Por este motivo los trabajos en que se concreta no buscan tanto la eficacia como la fecundidad; no consisten en hacer cosas sino en dar vida.

mujer: Una de las dos versiones originarias e irreductibles, junto con la de varón, en que se da el ser humano. Lo que especifica y configura íntimamente el ser femenino es la vocación materna, plasmada en todas las dimensiones de la persona: física, psicológica y espiritual. Esta apertura a la vida dota al pensamiento femenino de una percepción de lo humano en cuanto tal más honda y lúcida que el varón. ~ Fuente y guardiana de la vida, nido y espejo de humanidad, la mujer representa un estilo intelectual personalista, concreto y existencial, que se opone al pragmatismo y masculinizante propio de la modernidad ilustrada.  ~  V. también: belleza integral, complementariedad, profetismo inmanente, significado esponsal, unidualidad.

naturalismo: Doctrina antropológica que interpreta al hombre desde el punto de vista exclusivamente zoológico, reduciendo en él lo natural a lo animal. Respecto a esta base meramente biológica la cultura no sería más que un suplemento añadido, que habría adoptado formas diversas según las épocas históricas y los lugares. Ver artículo La mentalidad naturalista.

naturalismo: Doctrina antropológica que interpreta al hombre desde el punto de vista exclusivamente zoológico, reduciendo en él lo natural a lo animal. Respecto a esta base meramente biológica la cultura no sería más que un suplemento añadido, que habría adoptado formas diversas según las épocas históricas y los lugares. Ver artículo La mentalidad naturalista. ~ Buen ejemplo de naturalismo es la “información sexual” de ciertos colegios e institutos, con visos de objetividad científica e imparcialidad moral. La sexualidad así presentada, sin conexión con la verdad de la persona, o sea la moral, se queda en pura genitalidad, en la mecánica biológica. Y tal planteamiento está lejos de ser moralmente neutro: con ello se está inculcando (con medios públicos) un principio bien determinado: el dogma del relativismo moral, según el cual es necesario ser relativista para poder ser pluralista. Hoy el naturalismo presenta un tono profiláctico, pues encuentra su mejor expresión en el preservativo: higiénico, práctico, barato y asequible, cualidades todas no sólo de esa prótesis, sino de ese otro objeto en que se ha convertido el propio cuerpo: un autojuguete, un artículo más de este gran supermercado en que vivimos. El naturalismo profiláctico perjudica seriamente al amor porque falsifica su lenguaje, que es el cuerpo; el amor entonces se infecta de mentira; los gestos de cariño pierden paulatinamente significado; para sentir el amor se requiere experiencias más fuertes cada vez; los sentimientos degeneran en sensaciones sin ternura; el corazón se abotarga, se desliza en el tobogán del desencanto, y todo aceleradamente.

original: Que tiene su origen en cada cual, que le sale de dentro. Es original quien actúa desde sí y no con ideas prestadas. Ciertamente la originalidad pide a veces llamar la atención, pero otras muchas consiste en el difícil arte de la sencillez, que es ejercicio de autenticidad. En el extremo opuesto a la originalidad está el esnobismo, que es su remedo superficial.

persona: Sujeto único, irrepetible, valioso por sí mismo, original, irreductible a mero animal, como quiere el naturalismo que a veces impera en las ciencias biomédicas; es prometedor aunque impredecible, simultáneamente encarnado y espiritual, que despliega la complejidad de su ser en las mil direcciones de la cultura, pero manteniendo sin embargo su raíz espiritual irreductible; cada persona, en fin, lleva consigo su nombre, su historia, su dolor, su vocación, su misterio, y por eso, más allá de cualquier ley positiva, es acreedor de derechos y deberes inalienables. En definitiva, la persona es aquel sujeto que tiene su ser en propiedad, que sabe y dispone de sí, o lo que es lo mismo, es libre. En el caso del hombre, esta afirmación implica dos cosas: a) Que la identidad de la persona subsiste más allá de sus operaciones y de las circunstancias en que se mueve: es siempre "la misma", aunque no siempre sea "lo mismo". b) Que, aun permaneciendo idéntica, la persona está siempre por hacer, es tarea de sí misma; más aún, puede logarse o malograrse, ganar su vida o perderla. Entre los rasgos esenciales de la persona humana podemos enumerar los siguientes: ▶ Corporeidad: El hombre sólo existe como persona en y por el cuerpo, lo cual condiciona toda su actividad. Es alguien corporal (J. Marías). ▶ Dignidad: Ser dueña de sí implica que cada persona es única y fin en sí misma. Esta excelencia y dignidad, por tanto, no deriva directamente de los méritos del sujeto sino que se funda en su estructura ontológica. ▶ Intimidad: Es la conciencia que la persona tiene de dicha unicidad y excelencia, la cual suscita el deber de ser fiel a sí misma. La intimidad, por tanto, es al mismo tiempo vivencia subjetiva y cultivo interior. ▶ Orientación al diálogo: La persona se conoce y se realiza en diálogo con los demás. Ser persona es ser alguien para otro. Esta carácter dialogal se manifiesta en la configuración morfológica del cuerpo (frontalidad, bipedismo, etc.), en el lenguaje y en el arte. Éste último, el arte, reviste especial importancia, pues la persona sólo se presenta como tal en términos estéticos. ▶ Vocación al amor: Además de orientada al diálogo, la persona está destinada vocacionalmente al amor. En otras palabras, sólo alcanza su perfección en el don de sí al prójimo, cuyo fruto es la comunión interpersonal. ▶ Condición biográfica: La persona no es una cosa (objeto físico, dato empírico) ni un caso (puro devenir, fenómeno contingente), sino un ser que, manteniendo su identidad sustancial, va modelándose a sí mismo en el transcurso del tiempo. Su vida es historia, no simple duración. Por eso el modo adecuado de acercarse a ella es la narración. ▶ Dualidad esponsal: Sólo existe en dos versiones complementarias e irreductibles: persona femenina y persona masculina. ▶ Indigencia constitutiva: Por estar entregada a su propio albedrío, la persona no puede confiar su vida, ni biológica ni espiritual, a los mecanismos automáticos del instinto, sino que tiene absoluta necesidad de ayuda, diálogo, aprendizaje, familia y, en definitiva, cultura.

personalismo: Más que una escuela filosófica el personalismo es más bien una corriente de pensamiento surgida después de la II Guerra Mundial en Europa y cultivada por autores principalmente franceses, alemanes y polacos: Mounier, Maritain, Nedoncelle, Buber, Ebner, Marcel, Guardini, Wojtila, etc. Sus reflexiones giran en torno a los temas clave de las relaciones interpersonales: el encuentro, la comunión, el rostro, la palabra, los valores, la intimidad, el pudor, etc. A partir del Concilio Vaticano II esta corriente ha conocido una fecunda continuidad, también en el campo teológico, a través del Magisterio de la Iglesia, que ha desarrollado extraordinariamente esta temática, sobre todo en su vertiente ética. Especialmente ha repercutido en el pensamiento de Juan Pablo II, cuyos documentos pontificios llevan la impronta personalista de su formación filosófica. Este enfoque filosófico hace hincapié en que las verdades más profundas, decisivas y básicas surgen de la apertura recíproca, de la confianza mutua, del encuentro sin prejuicios: el hombre se conoce dándose a conocer, se ve viéndose ver, explora su mina interior internándose en el prójimo. Este conocimiento específicamente personal es premisa, fuente y fundamento de los demás tipos de conocimiento, en particular el científico y técnico, los cuales se estimulan y dilatan en un clima de diálogo entre colegas. Tal intencionalidad del conocimiento se inscribe en una realidad aún más profunda, que es el carácter vocacional de la condición humana. Nadie nace en vano, cada hombre existe, no sólo para algo, sino más bien para alguien: su vocación fundamental es, en definitiva, el amor; el hombre sólo se realiza en el don sincero de sí.

Posmodernidad: Término adoptado por la arquitectura que define la posición artística desde principios de los años 80. Su rasgo distintivo es la preocupación por la forma y la falta de compromiso político y social.

preservativo: Funda de látex destinada a preservar el acto conyugal tanto del hijo como de una enfermedad, equiparando en la práctica ambas cosas. Recomendada por muchas gobiernos como simple remedio higiénico, conlleva en realidad una fuerte carga ideológica pues fomenta un modelo de sexualidad individualista y ajeno al matrimonio. El preservativo cosifica el sexo asimilándolo a un artículo más de la sociedad de consumo. 

profetismo inmanente: Concepto con que Juan Pablo II ha caracterizado lo específico del ser femenino (Mulieris dignitatem 29). Consiste en cierto don inherente a la condición de mujer, que la constituye en fuente, espejo, levadura, y guardiana de humanidad. Manifestación práctica de este profetismo (de profíteor, declarar, proclamar) es la capacidad femenina de prestar rostro a instituciones, empresas, y colectividades, y sobre todo al hogar, al cual la mujer personifica con una luminosidad y transparencia que nunca alcanza el varón. ~  V. también: mujer, complementariedad, significado esponsal.

revolución sexual: “La llamada revolución sexual tuvo su estallido en los años 60 del siglo XX… Ha generado en consecuencia una mentalidad difusa que conforma en gran medida el modo como se vive actualmente la relación hombre-mujer. Ha sido el resultado de una lenta evolución de determinadas corrientes de pensamiento que han nacido de un rechazo de una moral no siempre presentada adecuadamente, pero que, privadas de una visión íntegra de la persona humana, han conducido a un progresivo empobrecimiento de la concepción de la dimensión sexual humana.  ~  Se puede describir brevemente el recorrido que ha realizado: primero, la sexualidad se separa del matrimonio, por una absolutización del amor romántico que huye de todo compromiso. Posteriormente, en una cultura hedonista se desvincula de la procreación. Con esta ruptura de los significados de la sexualidad, ésta queda afectada por un proceso de banalización hedonista. El último paso ha sido separarla del mismo amor y convertirla en un elemento de consumo. A este fin conducía sin remedio la denominada “ideología del género” que considera la sexualidad un elemento absolutamente maleable cuyo significado es fundamentalmente de convención social. El significado del sexo dependería entonces de la elección autónoma de cada uno sobre cómo configurar su propia sexualidad.” (Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en España, 21 de Noviembre de 2003, n. 11).

sexo: La palabra sexo puede tomarse de dos modos: como dimensión de la persona o “sexualidad”, o como función particular del cuerpo, la reproductiva, y más concretamente el acto que la especifica, el coito. Hoy día el significado de sexo-acto prevalece cada vez más sobre el de sexo-dimensión, desplazándolo y sustituyéndolo. Con ello no sólo se empobrece y cosifica a la persona sino que introduce en el lenguaje un factor de abstracción, un distanciamiento vagamente científico de la realidad, que pierde de vista lo que ante todo y principalmente existe, la persona concreta, para reducirse a una función suya puramente fisiológica, privada de significado humano.  ~  Frente a ello hay que afirmar que el sexo es sobre todo aquella dimensión de la persona en virtud de la cual el hombre existe únicamente según dos formas, irreductibles y complementarias: varón y mujer. El sexo pertenece primariamente al núcleo ontológico de la persona antes que a su configuración psicológica, su género sociológico o su estructura fisiológica. El sexo se manifiesta en todos estos órdenes pero sin reducirse a ninguno de ellos. Cfr: complementariedad, lenguaje del cuerpo, revolución sexual, sexuado, significado esponsal. Ver también artículo La condición sexuada.

sexuado: Adjetivo que se aplica a la persona en su totalidad, que siempre es femenina o masculina, Lo sexuado se distingue de lo sexual, en que esto último se limita a la función orgánica correspondiente, mientras que el mundo de lo sexuado abarca todos los ámbitos de la cultura, incluida la esfera religiosa. Feminidad y masculinidad por tanto son valores personales, de modo que cuanto más femenina es ella y masculino él, tanto más personas. Lo sexuado admite grados y calidades: una mujer siempre puede modelar e intensificar su feminidad. En cambio lo sexual no cambia en cuanto tal sino en cuanto a la posibilidad de su ejercicio, según la edad, salud y circunstancias externas. V. también: sexo, significado esponsal, unidualidad.

significado esponsal: Más allá de sus mensajes particulares, el cuerpo manifiesta a quien los emite, o sea a la persona de cada cual, lo cual tiene lugar del modo más pleno en las relaciones interpersonales: el diálogo, la amistad, y muy particularmente en el amor erótico. En otras palabras, el cuerpo humano no sólo revela a la persona sino que lo hace en su tensión amorosa, ordenada vocacionalmente al don de sí. Este significado esponsal (de spondeo, prometerse) está ciertamente inscrito en la complementariedad sexual, pero va mucho más allá de lo estrictamente matrimonial o conyugal, que es sólo una concreción particular de la vocación universal al amor. ~ El significado esponsal se capta mediante la admiración, la sorpresa, la imaginación y las artes del arreglo, pues es una experiencia estética (cosa que suelen olvidar los moralistas), experiencia que se intensifica mediante el entrenamiento moral y la limpieza de corazón.  ~ El contenido del significado esponsal puede resumirse en los siguientes puntos: a) Mi cuerpo me dice: su mensaje no se reduce a algo mío, sino a mí. Y esta palabra nunca acaba de pronunciarse del todo porque la persona es inagotable. b) Mi cuerpo me con-fronta y abre a los demás, me orienta ineludiblemente a ellos, mi existir es pro-existir, mi vida es convivencia, mi saber es dialógico. Sólo soy plenamente yo delante de un tú; sin el espejo de mi prójimo apenas soy sombra de mí mismo. c) Mi cuerpo me ofrece: En él me descubro llamado a la comunión interpersonal mediante el don sincero de mí; sólo me realizo dándome, me gano perdiéndome.  ~  Como hemos dicho, el significado esponsal por tanto, va más allá de lo puramente “conyugal” o “matrimonial” para venir a expresar la estructura misma de toda relación personal, sea del tipo que sea. Lo paradigmático ilumina aquí a lo común: aunque el significado esponsal se dé por antonomasia en el amor erótico entre varón y mujer, la luz que brota de él alumbra todas las formas de amistad.

sociologismo: Hipertrofia de la sociología en el pensamiento contemporáneo, que pretende deducir la moralidad de la conducta del análisis estadístico de los hechos sociales. El sociologismo interpreta lo generalizado como normal, y lo normal como normativo, proponiendo el consenso como dogma de fe. Con ello se desvirtúa la auténtica sociología, ciencia que trata sobre la estructura y funcionamiento de las sociedades humanas, que no tiene por objeto señalar el sentido último del obrar humano ni marcar el límite entre el bien y el mal.

tareas domésticas: Trama de servicios, competencias, destrezas, actitudes, hábitos, encargos, tradiciones, ritos, juegos, etc. mediante los cuales la familia toma conciencia de sí, se une orgánicamente, mantiene su continuidad histórica y celebra su hermosura. En la actividad doméstica el hogar aparece como una vida digna de ser contemplada, que es la forma de belleza humana primordial, anterior y más radical que cualquier obra de arte. Ciertamente lo artístico cumple un papel esencial en las tareas domésticas (¿acaso no son éstas el origen más remoto del arte?), pero siempre supeditado a lo personal, a la belleza que dimana de la convivencia, de la cual recibe su fundamento y valor. V. también: artes de la intimidad, belleza integral, complementariedad, familia, hogar, .

unidualidad o unidad de dos: Llamamos así a la doble forma de existencia, mutuamente referida y complementaria, que se da en el ser humano: varón y mujer. La unidad de dos tiene sus raíces en el amor esponsal, se despliega en la convivencia cotidiana y se manifiesta en todas las formas de cultura. Ver artículo más extenso La unidad de dos, y también amistad complementaria y amor de complementariedad, caracteres sexuales secundarios, complementariedad, cuerpo, sexo.

valor: En la antigüedad latina valer (valeo) es verbo empleado para saludar. El vale! latino viene a significar: “que vivas, que florezcas, que llegues a tu sazón, que tú seas más tú…” Y como todo saludo, vale! sirve para celebrar la existencia del otro, congratularse de ella. Esta pista etimológica insinúa que el concepto de valor se refiere ante todo a la persona, realidad valiosa por excelencia y fuente de todo valor ~ Valores son pues aquellos aspectos de la realidad que provocan en mí una reacción específicamente personal: tiran de mí hacia lo mejor  El valor me impresiona por sí mismo con independencia de que satisfaga mi tendencia o apetito. Por eso lo vivo como gracia o don, y no como conquista que dependa de mis fuerzas, no como resultado de una búsqueda, sino como sorpresa que me saca de mí. El valor se me hace presente por vía afectiva pero reconozco sin embargo su objetividad, como algo verdadero y bueno que reclama de mí una respuesta, suscita el sentido del deber: debo ser yo mismo, auténtico, debo encarnar este valor, etc. El valor toma cuerpo en las virtudes, respecto a las cuales funciona como fin; si la virtud no está orientada hacia un valor, se queda en “buenas costumbres”, formalismo, etc. Los valores se captan con el corazón, las virtudes se ejercitan con la voluntad: los valores son la luz con que veo, las virtudes los músculos con que puedo. Los valores guardan estricta jerarquía entre sí; "valen" en cuanto ordenados unos a otros.

verdad: Desde el punto de vista personalista podríamos definir la verdad como algo que alguien dice a alguien. No es, pues, un dato, ni el conjunto de todos ellos, como quiere el positivismo y en general la mentalidad moderna: es ante todo una relación personal, y por tanto comprometedora; la verdad es intrínsecamente dialógica. En esta perspectiva alcanza todo su relieve la frase evangélica: la verdad os hará libres. Sólo en el humus de la conversación sincera, en efecto, la libertad arraiga y se desarrolla.

vestido: Ropa en cuanto vivida por alguien, apersonada, asumida o hecha a una biografía particular. A diferencia de los términos “ropa”, “prenda”, “traje”, etc., que se refieren al vestido-objeto considerado aisladamente, la palabra “vestido” puede emplearse de modo análogo y gradual. Según la elegancia del usuario y sus circunstancias una indumentaria “viste” más que otra, y su belleza, autenticidad y significado varían con la vida misma del que lo lleva. Ver artículo: Qué es vestirse y también las voces arreglo personal, belleza integral, complementariedad, honestas  ~ (Versión EN ITALIANO de este artículo).

 

 

 

 

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22 de julio de 2009