Echar raíces

11 diciembre 2006

 

 

La Cananea

 

Después que Jesús partió de allí, se retiró a la región de Tiro y Sidón. En esto una mujer cananea, venida de aquellos contornos, se puso a gritar: ¡Señor, Hijo de David, apiádate de mí! Mi hija es cruelmente atormentada por el demonio. Pero él no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaban diciendo: Atiéndela y que se vaya, pues viene gritando detrás de nosotros. El respondió: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Ella, no obstante, se acercó y se postró ante él diciendo: ¡Señor, ayúdame!. El le respondió: No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos. Pero ella dijo: Es verdad, Señor, pero también los perrillos comen de las migajas que caen de las mesas de sus amos. Entonces Jesús le respondió: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase como tú quieres. Y quedó sana su hija en aquel instante.

(Mt 15, 21-28)

 

 

En esto una mujer se puso a gritar (Mt 15, 22).— Todo grito de mujer es, de un modo u otro, grito de parturienta. Si sufre y se desgarra es prohijando a quien ama; si llora y se compadece es alumbrándolo misteriosamente. La feminidad rebosa maternidad. Cuando una mujer gime significa que alguien está naciendo … acaso ella misma.

 

* * * * * * * *

 

¡Señor, mi hija es cruelmente atormentada por el demonio!— ¡Jesús, mira que el diablo ataca el signo mismo de tu Iglesia, o sea mi maternidad! ¡Jesús, mira que busca ensombrecer tu Gran Señal, la Mujer vestida de sol del Apocalipsis! ¡Jesús, mira que en María, tu Madre, todas las mujeres somos solidarias!

 

* * * * * * * *

 

Sus discípulos le rogaban diciendo: atiéndela, que viene detrás gritando (Mt 15, 23).— Atiende, Señor, Tú que estás delante, a esta que llevo detrás. Entre ella y Tú me apuro yo, que soy tu sacerdote. Tú esperas, ella porfía y yo intercedo. Atiéndela porque su grito, aunque es para ti, retumba en mis oídos. Su insistencia, su ansia, su coraje, descargan sobre tu apóstol, pero lo rebasan. Abre, Señor, esta puerta que soy yo y que las almas golpean —bien fuerte— para entrar en tu casa.

 

 

Página principal

darfruto.com