Echar raíces

25 junio 2007

 

 

El salto de Bartimeo

 

 

Y al salir él de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo, ciego, estaba sentado junto al camino pidiendo limosna. Y al oír que era Jesús Nazareno, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Y muchos le reprendían para que se callase. pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Se detuvo Jesús y dijo: Llamadle. Llaman al ciego diciéndole: ¡Animo!, levántate, te llama. Él, arrojando su manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? El ciego respondió: Rabboni, que vea. Entonces Jesús le dijo: Anda, tu fe te ha salvado. Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino. (Mc 10, 46-52).

 

  

 

 

* * * * * * * *

 

Saltando a ciegas, Bartimeo se salta su ceguera y anticipa su visión.

 

Si tu salto es hacia delante, no es demasiado a ciegas. Y si es hacia Jesús, tu salto es, sencillamente, ver.

 

* * * * * * * *

 

Saltar hacia Jesús es saltarse al hombre viejo y anticiparse al nuevo: supero al que soy y vuelo hacia el que aún no soy.

 

* * * * * * * *

 

El prójimo siempre es terreno apto para mi salto, pista de aterrizaje, término de mi vuelo. El fin de una persona sólo puede ser otra persona.

 

Porque si el salto no es hacia “algo” sino hacia “alguien”, entonces su resultado no es un caer sino un llegar. A menos que el otro insista en petrificarse, en hurtarse a la convivencia, en cuyo caso me estrello. Porque llegar es cosa de dos.

 

¡Pero a Jesús se llega siempre! Incluso el que viene desde de la inseguridad, el riesgo, la ceguera, el vacío, la nada; en una palabra: quien viene saltando. Como Bartimeo.

 

* * * * * * * *

 

Y arrojando el manto…—Ojo con tu manto, no sea que te hagas a él en vez de hacerse él a ti. De tanto protegerte contra tu miseria acabarás protegiendo a tu miseria contra ti.

 

* * * * * * * * 

 

Olvidando lo que queda atrás una cosa intento: lanzarme a lo que tengo por delante, correr hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios nos llama desde lo alto por Cristo Jesús (Filipenses 3, 13-14).— Olvidarme y lanzarme: lo uno es requisito de lo otro. Pues si me lanzo no es para cortar con mi historia sino para cumplirla hasta el final. No me olvido del pasado en cuanto vivido sino en cuanto pasado.

 

Pero eso sí, me olvido enérgicamente: ni el más mínimo apegamiento puede retenerme en la tibieza. Por mucho que pesen, hay que levar todas las anclas si se quiere zarpar.

 

* * * * * * * *

 

Estoy más en mis deseos que en mis recuerdos, en mi esperanza que en mi experiencia, en mi fe que en mis resultados; vivo más donde amo que donde habito.

 

* * * * * * * *

 

Hay más Cristo delante que detrás. Hay más Cristo en el futuro que en el pasado. Él quiere ser esperado más que recordado. Es el que viene, más que el que se fue.

 

* * * * * * * *

 

Me olvido de atrás, me lanzo adelante.—  El que me empuja es el mismo que me recoge: Cristo. Y si Pablo lo ve enfrente, el Bautista lo nota a sus espaldas: Detrás de mí viene uno que es más poderoso que yo (Mc 1, 7).

 

Está detrás para impedir que me vuelva, como un cobarde, y delante para recogerme, cuando salte a ciegas.

 

* * * * * * * *

 

Cuando me lanzo a Cristo, ese vacío que salvo y ese abismo que cruzo no son otra cosa que yo mismo.

 

* * * * * * * *

 

Me olvido de atrás, me lanzo adelante.—  Pues si me vuelvo, siquiera con el corazón, es que apenas he partido. Sin embargo he de romper con estos asideros terrenos que me retienen y desgarran.

 

Madre de mí mismo, en la conversión me rompo para abrirme a la vida. Como en el parto, hay agonía y dolor en el comienzo mismo de la vida. Partir y parir son verbos muy parecidos…

 

* * * * * * * *

 

Si tenéis fe… diréis a este monte: Arráncate y échate al mar (Mt 21, 21).— La fe auténtica ya es un milagro. Este monte que se alza y se mueve es la fe misma: ¡el hombre que cree!

 

No hace falta increpar a las montañas, están bien donde están. Más bien asómbrate de tu propio terremoto y provoca otros a tu alrededor.

 

 

Página principal

darfruto.com